Hace unos días, por mera casualidad, conocí un par de recomendaciones acerca de la vida social de las mascotas, que francamente me parecieron de sentido común pero que, por el ajetreo cotidiano, no había visto, y me hace pensar qué otras cosas cruciales estamos perdiendo de vista; lo que me llamó la atención es:
1) Según me comentan, en Suiza, se obliga al dueño de la mascota a dedicarle diariamente cierto tiempo de contacto humano y de convivencia con otros perros; esto ayudará a su estabilidad social. Yo saco a pasear a mis perritas dos y hasta tres veces en el día, y ciertamente le dedico tiempo, pero no sabía que en países de primer mundo sí se menciona en la legislación. Y entonces, las personas que tienen a un perrito encerrado en el patio, aventado en el jardín o techo, u olvidado en cualquier lugar, serían sancionadas en esos países. Y aunque nadie me lo pregunta, yo los considero unos idiotas.
2) En Noruega, es requisito tener a dos individuos de la misma especie, para evitar el aislamiento. Obvio, son animalitos sociales, igual que los humanos (gregarios) por lo que es necesario tener a dos de la misma especie para que jueguen, se comuniquen, se acompañen. ¿Qué ocurriría si esto fuera en los humanos, que estuviéramos en soledad entre muchos individuos de otra especie? Conozco a muchas personas que, por comodidad, sólo tienen un ejemplar y pasa toda la vida en soledad. Y luego se preguntan por qué está aburrido, por qué muestra conductas antisociales, etc.
Pero aparte de esto que deberíamos reflexionar casi naturalmente quienes tenemos mascotas, están otras cosas que nos atañen y que no vemos:
- Las mascotas o animales de compañía no pidieron el encierro a que los sometemos; es un modo moderno de disfrazar una esclavitud. Si muchas personas los han sustituido por hijos, hay que darles una vida digna, o definitivamente no tenerlos. Nosotros humanos tenemos la vida que queremos, nuestras mascotas la vida que les queremos dar. Por eso es crucial que los saque de su encierro, que salgan dos o tres veces al día, paseos de entre 15 y 20 minutos, a una hora adecuada, sin tanto sol ni lluvia.
- Un animal no habla nuestro idioma; entiende algunas palabras y tonos, pero está en desventaja. Por eso es importante que conviva con otros de su especie. ¿Qué sentiríamos nosotros, en un planeta ajeno, al ver a un humano, con el que poder y conversar? Quizás también nos pondríamos eufóricos, como algunas mascotas. Pero eso no ocurriría si viera, con frecuencia a sus iguales.
- Para un perro, pasar un día de sillón en sillón es aburridísimo. Hágalo usted, no prenda ningún aparato, no tome ningún libro, no use el celular, sólo vea pasar las horas, ocho o diez horas cada día. Por eso, debe darle actividades que le eliminen el hartazgo, la ansiedad, que le pongan a prueba su capacidad mental o sus instintos: encontrar tesoros, oler y alcanzar un premio.
Haga significativa la vida de sus compañeros. Para usted son unos años, para ellos, es toda su historia sobre la tierra.
Finalmente, debo recomendarle un libro que cambió significativamente mi visión sobre los animales de compañía, nuestros compañeros de vida:
Si yo fuera autoridad, no dudaría un momento en generar conciencia sobre las mascotas, porque es de humanos bien criados tener respeto por las otras formas de vida, y de ninguna manera estaría de acuerdo con las corridas de toros, peleas de perros o gallos, buscaría que se tuvieran más eventos en los que pudiéramos acercar a los infantes al cuidado de los animales; recuerde que aquel que en la infancia maltrata a los animales, de adulto seguirá haciendo eso y peor, puede también maltratar a las personas. Así que hay que iniciar temprano la sana convivencia entre especies: estamos en la misma cápsula espacial, hagamos que el viaje valga la vida de todos.
Pero esa es sólo mi opinión, la de un ciudadano preocupado por el bienestar común.
Fecha de publicación: 28 de julio de 2026

