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martes, 28 de julio de 2026

Haga significativa la vida de sus mascotas

Hace unos días, por mera casualidad, conocí un par de recomendaciones acerca de la vida social de las mascotas, que francamente me parecieron de sentido común pero que, por el ajetreo cotidiano, no había visto, y me hace pensar qué otras cosas cruciales estamos perdiendo de vista; lo que me llamó la atención es:

1) Según me comentan, en Suiza, se obliga al dueño de la mascota a dedicarle diariamente cierto tiempo de contacto humano y de convivencia con otros perros; esto ayudará a su estabilidad social. Yo saco a pasear a mis perritas dos y hasta tres veces en el día, y ciertamente le dedico tiempo, pero no sabía que en países de primer mundo sí se menciona en la legislación. Y entonces, las personas que tienen a un perrito encerrado en el patio, aventado en el jardín o techo, u olvidado en cualquier lugar, serían sancionadas en esos países. Y aunque nadie me lo pregunta, yo los considero unos idiotas.

2) En Noruega, es requisito tener a dos individuos de la misma especie, para evitar el aislamiento. Obvio, son animalitos sociales, igual que los humanos (gregarios) por lo que es necesario tener a dos de la misma especie para que jueguen, se comuniquen, se acompañen. ¿Qué ocurriría si esto fuera en los humanos, que estuviéramos en soledad entre muchos individuos de otra especie? Conozco a muchas personas que, por comodidad, sólo tienen un ejemplar y pasa toda la vida en soledad. Y luego se preguntan por qué está aburrido, por qué muestra conductas antisociales, etc.

Pero aparte de esto que deberíamos reflexionar casi naturalmente quienes tenemos mascotas, están otras cosas que nos atañen y que no vemos: 

  • Las mascotas o animales de compañía no pidieron el encierro a que los sometemos; es un modo moderno de disfrazar una esclavitud. Si muchas personas los han sustituido por hijos, hay que darles una vida digna, o definitivamente no tenerlos. Nosotros humanos tenemos la vida que queremos, nuestras mascotas la vida que les queremos dar. Por eso es crucial que los saque de su encierro, que salgan dos o tres veces al día, paseos de entre 15 y 20 minutos, a una hora adecuada, sin tanto sol ni lluvia. 
  • Un animal no habla nuestro idioma; entiende algunas palabras y tonos, pero está en desventaja. Por eso es importante que conviva con otros de su especie. ¿Qué sentiríamos nosotros, en un planeta ajeno, al ver a un humano, con el que poder y conversar? Quizás también nos pondríamos eufóricos, como algunas mascotas. Pero eso no ocurriría si viera, con frecuencia a sus iguales. 
  • Para un perro, pasar un día de sillón en sillón es aburridísimo. Hágalo usted, no prenda ningún aparato, no tome ningún libro, no use el celular, sólo vea pasar las horas, ocho o diez horas cada día. Por eso, debe darle actividades que le eliminen el hartazgo, la ansiedad, que le pongan a prueba su capacidad mental o sus instintos: encontrar tesoros, oler y alcanzar un premio.

Haga significativa la vida de sus compañeros. Para usted son unos años, para ellos, es toda su historia sobre la tierra.

Finalmente, debo recomendarle un libro que cambió significativamente mi visión sobre los animales de compañía, nuestros compañeros de vida:


Si yo fuera autoridad, no dudaría un momento en generar conciencia sobre las mascotas, porque es de humanos bien criados tener respeto por las otras formas de vida, y de ninguna manera estaría de acuerdo con las corridas de toros, peleas de perros o gallos, buscaría que se tuvieran más eventos en los que pudiéramos acercar a los infantes al cuidado de los animales; recuerde que aquel que en la infancia maltrata a los animales, de adulto seguirá haciendo eso y peor, puede también maltratar a las personas. Así que hay que iniciar temprano la sana convivencia entre especies: estamos en la misma cápsula espacial, hagamos que el viaje valga la vida de todos.

Pero esa es sólo mi opinión, la de un ciudadano preocupado por el bienestar común.


  Fecha de publicación: 28 de julio de 2026  

viernes, 1 de mayo de 2026

¿La fruta, tan dulce, sigue siendo sana?

La sabiduría popular nos dice que las frutas y las verduras son sanas. Todas las abuelas nos enseñaron a desayunar primero con la fruta (lo dulce) y luego lo salado. Y es una costumbre que muchas personas conservan. Sin embargo, dadas las modificaciones genéticas que el hombre moderno ha creado (tanto en vegetales como animales), cabe suponer que las frutas de hace cien años, ya no es la misma que tenemos hoy. Baste mencionar que antes veíamos toronjas amarillas, zanahorias blancas o moradas, sandías con semillas, membrillos, capulines y otras especies vegetales que ya no existen como eran en un inicio, o definitivamente se han ido, debido a la demanda del mercado.



Véase la siguiente imagen, de Giovanni Stanchi, que se ha usado como modelo para mostrar cómo han cambiado algunas especies vegetales en unos pocos siglos, que para efectos evolutivos, es casi nada: : https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Giovanni_Stanchi,_Watermelons,_Peaches,_Pears,_and_Other_Fruit_in_a_Landscape.jpg

¿Y qué demanda el mercado, cuando hablamos de frutas? Que no tengan gusanos, que estén uniformes, y sobre todo, que la fruta sea dulce. Y entre más dulce, mejor. Pero si es más dulce, ¿sigue siendo tan sana, como hace años?

Esta es la pregunta clave de este artículo. Y la respuesta parece que ser que no, aunque matizado. En un artículo publicado en el 2018, se menciona que los responsables del zoológico de Melbourne han eliminado la fruta de la dieta de algunos animales, debido a que estaban sufriendo daños orgánicos debido al contenido incremental de azúcar. Si esto es así, ¿qué estará pasando con los cuerpos de los humanos, que inocentemente comen fruta diariamente, cuando están en ayunas, pensando que les hacen bien?

Entonces, parecería que la fruta ya no es tan sana, debido a las adaptaciones de algunas frutas a los distintos ambientes (diferentes de sus orígenes) y a la selección humana para darle al mercado un producto más comercial (una manzana silvestre, que es más pequeña, ácida y que se ennegrece rápidamente no es tan vendible), o bien, cambiando sutilmente la naturaleza química de algunas especies.

La discusión continua, debido a que es prácticamente imposible que se haga un análisis de la cantidad de azúcar en frutas de hace cien años, y se compare con las de ahora. Quizás, y sólo quizás, encontremos tablas de hace cincuenta años con la composición porcentual de algunos alimentos, y quizás (sólo quizás) encontremos algunas diferencias en algunas frutas, pero yo pensaría que como no hay datos concluyentes, no podríamos ser categóricos, aunque yo mantendría la sospecha. 

Pero esa es mi opinión, la de un ciudadano preocupado que pronto se pondrá en un brazo un monitor de azúcar, sólo para ver el efecto de las distintas frutas al comerlas en ayunas. Pronto le contaré de esa experiencia. Pero con lo que sí me quedó es con la sensación de que las frutas sí saben más dulces, en buena medida empujado por la demanda de un mercado cuyo consumo de azúcar lo coloca como el país más obeso del mundo, y que la costumbre por consumir refrescos, galletas, cereales y otras cosas dulces, posiblemente ha cambiado el perfil del gusto, lenta pero seguramente, con las diferentes generaciones. Pero insisto: sólo es mi opinión.


Referencias:

https://www.npr.org/2018/10/07/655345630/how-fruit-became-so-sugary

https://www.xataka.com/ecologia-y-naturaleza/hay-gente-alarmada-porque-frutas-cada-vez-dulces-poco-complicado

https://www.youtube.com/watch?v=3jRMlxIi1bo


  Fecha de actualización: 01 de mayo de 2026  

Haga significativa la vida de sus mascotas

Hace unos días, por mera casualidad, conocí un par de recomendaciones acerca de la vida social de las mascotas, que francamente me pareciero...